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sábado, 13 de octubre de 2018

Las decepciones

Ellas, como todas las percepciones, pasan, fundamentalmente, en nuestra cabeza,... por cómo la recibimos, más que provenir realmente, de la fuente que creemos. ¡Tantas veces, tan prejuiciosa nuestra mente, que somos nosotros mismos los decepcionantes, y no los decepcionados en sentido real!
Lo que sí es cierto, que nadie debe dejar de vivir a causa de una decepción, sea está real, o solo sentida.
Tenemos además, la oportunidad  de re-ver nuestras conclusiones e investigar, investigarnos a nosotros mismos, si es verdadero el fundamento por el cual creímos haber sido decepcionados...
Suele circular una frase por ahí, que dice: "Nadie merece tus lágrimas". ¡Cuán desacertado! Hay muchos que sí, merecen mis lágrimas, porque significa que hubo un sentimiento, una sinceridad, una bonanza de parte nuestra. Si no, nuevamente nosotros  somos los "decepcionadores".
También puede suceder a la inversa, cuando idealizamos a alguien. Y esto también será nuestro error.
Si usáramos un poco de empatía, amor, comprensión, quizás empecemos  a ver desde otro punto de vista, y lleguemos a comprender que no hubo tal decepción, sino que, simplemente, había otros elementos que desconocíamos, y que nos ha llevado a tal errónea conclusión.
Juan Carlos Luis Rojas