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lunes, 23 de enero de 2017

Nacionalismos y patriotismos

"El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad."
Albert Einstein

...En la medida que el humano se aleje de su pequeñez, y asuma la posibilidad de su grandeza, entonces,  se hará  menos sectario, menos discriminador, no necesitará de escudos y blasones... Olvidará sus fronteras...   
¿Se alejara de sus pequeñeces?...
Seguramente, surgirá aquí, desde algunos puntos de vistas,  el argumento sobre la "necesidad de la defensa de la patria". ¿Será así? Sin embargo, no siempre se lo "defiende" en sentido de justicia, sino, al contrario, en razón de intereses mezquinos , de corporaciones, de políticas, de tiranos, etc. No siempre siquiera roza algún  interés justo de la gente, si no por el contrario, como dice León  Gieco, "la guerra es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente".
Bastará que existiese alguna coyuntura de este tipo y la "manada" (que me disculpen los otros animales), corre tras ello con una fe mística, más que religiosa, y se construyen los fanatismos, y algunos desastres del mundo... Se marcha con esas frases como la patria, el honor, la tierra, la madre, el dios, etc.
Muchas veces  (muchos ejemplos), las guerras se inventan... se inventan enemigos por diversas razones, hasta para distraer o llamar la atención política y del voto... Por tierras, por petroleo, etc.
Y no todo el mundo tiene la suficiente elevación e integridad moral como para  decir, NO, a la barbarie, y a la "sin razón"; a veces por convicciones espurias, otras por pensamientos  cortados por lo mistico...
Puede que haya razones para defender con la guerra ¿?, pero alguien dijo que, "más se defiende con la paz que con la guerra"; Simón Bolivar, enunció: "De la paz se debe esperar todo, de la guerra nada más que desastre."
Erwin Rommel, (también nombrado Zorro del Desierto), tuvo que decir no, desairar, en algún  momento a Hitler, aunque pagó con su vida, pero sabía que todo lo que se proclamaba era un falso patriotismo y una propaganda tras otra para inventar la guerra, la guerra de un tirano... Un dictador que arrastró a multitudes, pero, construyó ese poder porque tuvo gente que lo apoyó con actitudes belicistas y de falsos o equivocados patriotismos.
Es lógico, se entiende, que hago esta reflexión desde más allá de muestra realidad actual, desde una utopía acaso; sin embargo, también  hubieron utopías en el pasado, concretadas al presente. Creo que todo lo imaginable es posible de realizarse. Creo que el hombre no debe quedarse arrellanado en el llano de su pensamiento. Debe acostumbrarse a mirar más allá de sus narices; al horizonte y hacia las cumbres. Es la actitud, la que le da calidad a la acción y al resultado. A lo positivo y plausible no se le ha de poner tropiezos basados en el temor.Eso,  y no lo otro, hará a su elevación.