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jueves, 10 de noviembre de 2016

Distracción

Activo en mis pasos...
y veo que rondas
por allí
en esos patios etéreos...
y haces siluetas
piruetas de golondrina,
trazando aire festivo
en mi pensamiento.
Distracción vital en mis ojos.
Distracción
como esencia del camino...

Dejo de verte porque te miro,
te observo.
Y me invitas a un frente a frente
sobre la mesa...
y es saborear lo servido
con aderezos de magia
con el cruce de luz
en las miradas,
fulgurante chispa
de amar.

Sé que vibran tus sentidos
desde la punta de tus dedos
aunque te vayas
y yo regrese en la insistencia...
ingrávida, ave azul,
que mis auras
rozas
con tus alas,
y pasas...
pasas...
en ese constante
incierto regreso,
por un vértice voluble
del horizonte.

Lentes ultradireccionales
son mis ojos
hacia tu estrella
y su vuelo de cometa/
mi pecho aspira
el aliento de su vuelo.

Sincronizar nuestros suspiros
pudiese
el ritmo de nuestros latidos,
para aventurar
una música de la ternura
una melodía del amor...

Distracción,
donde frente a frente
bebemos el regocijo,
mientras cantan nuestras manos
sobre las cuerdas de las caricias
al abrigo
de santa llamarada,
que purifica nuestro andar.

Una melodía dulce suena...
que tiene trinos y murmurios de manantiales...
y tiene la fuerza de ritmos ancestrales
como la sangre fluyendo
desde tiempos inasibles,
conecta a nuestros cuerpos
en vivaces armonías,
tremolando en el aire sutil
de los suspiros.

Un vaivén de fuego acompasa,
donde toda flama es entrega
al pedestal de la caricias,
al sentir del ensueño,
al hacer del amor
en lo profundo de los besos,
que solazan en instantes
de placentera eternidad.
Allí quedan los resquicios
donde se avivan
los anhelos fervientes,
tuyos y míos,
donde manan
de aquello que inspira
el elixir latente
en nuestros poros
que estallan
en los orgasmos benditos
de la aurora.


Autor: Juan Carlos Luis Rojas

jueves, 11 de febrero de 2016

No lo intentes

Mírame si quieres,
pero de lejos,
sin que el sueño
salte de tu pecho.
No pretendas ver conmigo
la comedia del mundo
ni envanecernos en los idilios
de cascabeles dormidos.
No me busques en los cielos
aunque yo pudiera
hacerte ver estrellas,
soñar constelaciones.
Soy como un cometa
de raro rumbo                        
escabulléndose del sol.
Una estrella fugaz
perdida
en el cúlmine instante.
No siempre,
de observarla
puedes entender,
la elipsis
navegando
en los confines.
Ya ni siquiera
mis pasos
se sujetan
a las huellas.
No hay ósmosis
de ternura,
que sujete,
a las paredes
encallecidas
del alma.
Dueña es
mi libertad
de su propia muerte
y de su propia vida.
No lo intentes,
no intentes
verme poesía...
Apenas soy
un verso
intentando
acomodarse
en un poema.